- El enfoque conductista estudia la mecánica básica del aprendizaje. Su interés radica en los mecanismos del aprendizaje. Este posee dos tipos de condicionamiento:
- Condicionamiento Clásico: En este condicionamiento, la persona aprende a dar una respuesta refleja, o involuntaria, ante un estímulo que originalmente no provocaba la respuesta. En el condicionamiento clásico una persona aprende a anticipar un evento antes de que suceda, forma asociaciones entre estímulos que por lo regular ocurren juntos.
- Condicionamiento Operante: Aprendizaje basado en el reforzamiento (o castigo), en el cual el aprendiz actúa, u opera, sobre el ambiente e influye en él. El condicionamiento operante permite que los bebés aprendan conductas voluntarias, como sonreír, a diferencia de conductas involuntarias como el parpadeo.

- El enfoque psicométrico se relaciona con el concepto de conducta inteligente, la cual está orientada a la meta y es adaptativa: dirigida para ajustarse a las circunstancias y condiciones de la vida. Las pruebas de coeficiente intelectual constan de preguntas o tareas que se supone demuestran qué tanto tiene una persona de las habilidades medidas, comparando el desempeño de esa persona con el de otros examinados.
Observadores entrenados utilizan la observación en el hogar para la medición del ambiente para calificar con una lista de cotejo los recursos y atmósfera en el hogar de un niño. Un factor importante que estudia esta observación es la respuesta de los padres. La observación da crédito a los padres de un niño pequeño por acariciar o dar cariño durante la visita del examinador, por alabarlo espontáneamente y por responder sus preguntas. También evalúa el número de libros en el hogar y presencia de juguetes que fomenten el desarrollo de conceptos.
La correlación entre la posición socio económica y el coeficiente intelectual está bien documentada. La pobreza puede frenar el crecimiento cognoscitivo de los niños al limitar la capacidad de los padres para proporcionar recursos educativos y al ejercer un efecto psicológico negativo sobre los padres y sus prácticas de crianza. Sin embargo, existe una intervención temprana, el cual es un proceso sistemático de planeación y suministro de servicios terapéuticos y educativos a las familias que necesitan ayuda para satisfacer las necesidades de desarrollo de los bebés, niños pequeños y preescolares.
Los investigadores han identificado seis mecanismos de preparación del desarrollo, los cuales son aspectos del ambiente familiar que preparan el camino para el desarrollo cognoscitivo y psicosocial normal y ayudan a preparar al niño para la escuela. Los seis mecanismos son:
- Incentivo para explorar el ambiente.
- Instrucción en habilidades cognoscitivas y sociales básicas.
- Celebración de logros.
- Orientación para la práctica y expansión de las habilidades.
- Protección contra el castigo inapropiado, las bromas o la desaprobación por errores.
- Estimulación del lenguaje y otras formas de comunicación simbólica.
La meta de la intervención temprana es ayudar a los niños que pueden no estar recibiendo ese apoyo para el desarrollo.
- El enfoque piagetiano consta de cuatro etapas del desarrollo cognoscitivo. La primera de esas etapas es la etapa sensorio motora, en la cual los bebés aprenden acerca de ellos mismos y su mundo mediante su actividad sensorial y motora en desarrollo. Esta etapa consta de seis subetapas.

- En la primera subetapa los neonatos empiezan a ejercer algún control sobre sus reflejos innatos, realizando una conducta incluso cuando su estímulo normal no está presente.
- En la segunda subetapa los bebés aprenden a repetir una sensación corporal agradable obtenida al principio por azar. Esto se llamó reacción circular primaria. Además empiezan a girar la cabeza hacia los sonidos mostrando la habilidad para coordinar diferentes tipos de información sensorial.
- La tercera subetapa coincide con un interés por manipular objetos y aprender acerca de sus propiedades. Se dan las reacciones circulares secundarias, en las cales las acciones intencionales repetidas no sólo por si mismas, sino para obtener resultados más allá del cuerpo del niño.
- La cuarta subetapa, coordinación de esquemas secundarios, empiezan a elaborarse a partir de los pocos esquemas con que nacieron. Prueban, modifican y coordinan esquemas previos para encontrar uno que funcione.
- En la quinta subetapa los bebés comienzan a experimentar con nuevas conductas para ver lo que sucederá. Ahora practican reacciones circulares terciarias, variando una acción para obtener un resultado similar en lugar de sólo repetir una conducta placentera que han descubierto por accidente.
- En la sexta subetapa, combinaciones mentales florece la habilidad de representación, lo cual es la capacidad para representar en la mente los objetos y eventos de la memoria, principalmente mediante símbolos como palabras, números e imágenes mentales.
El concepto de objeto es la idea de que los objetos tienen su propia existencia independiente, características y localización en el espacio. Es la base para la conciencia de los niños de que ellos existen separados de los objetos y de otras personas. Un aspecto del concepto de objeto es la permanencia del objeto, darse cuenta de que un objeto o persona siguen existiendo cuando están fuera de la vista. Esto se desarrolla gradualmente durante la etapa sensoriomotora. El niño debe creer que la existencia del objeto está vinculada con una localización particular y a la propia acción del bebé para recuperarlo en esa localización. Antes de que puedan desplazarse por ellos mismo, el conocimiento que tienen los bebés acerca de los objetos en el espacio no se extiende mucho más allá de lo que pueden agarrar. Como son egocéntricos, sólo pueden ver las cosas desde su propio punto de vista, el cual es muy limitado. Para el final de la etapa sensoriomotora, los bebés han desarrollado una visión alocéntrica.
Durante las últimas décadas, han surgido nuevos enfoques de Estudio del desarrollo cognoscitivo. Ellos son:
- El enfoque del procesamiento de la información, que se concentra en procesos involucrados en la percepción, el aprendizaje, la memoria y la solución de problemas. Se interesa en las diferencias individuales en la cognición. Este enfoque pretende describir los procesos mentales involucrados cuando la gente adquiere y recuerda información o resuelve problemas en lugar de limitarse a inferir diferencias en el funcionamiento mental a partir de las respuestas dadas o de los problemas resueltos.
La habituación es un tipo de aprendizaje en el cual la exposición repetida o continua a un estímulo reduce la atención a ese estímulo. En otras palabras, la familiaridad ocasiona la pérdida de interés. El incremento en la respuesta después de la presentación de un nuevo estilo se llama deshabituación.
El tiempo que un bebé pasa mirando diferentes imágenes es una medida de la preferencia visual, la cual se basa en la habilidad para hacer distinciones visuales. Si los bebés prestan más atención a los estímulos nuevos, están demostrando que pueden distinguir lo nuevo de lo viejo. La memoria de reconocimiento visual es la habilidad para distinguir vistas familiares de las no familiares cuando se muestran ambas al mismo tiempo, según se mide por la tendencia a observar lo nuevo por más tiempo. Esta habilidad existe al nacer o muy poco tiempo después y que muy pronto se torna más eficiente. La forma en que los bebés distribuyen su atención es un indicador de la eficiencia del procesamiento. La transferencia entre modalidades es la habilidad para usar la información obtenida con un sentido para guiar otro, el uso de esta habilidad para juzgar otras propiedades de los objetos, como la forma, parece desarrollarse unos cuantos meses después.
Existe mucha evidencia de que las habilidades que usan los bebés para procesar la información sensorial están relacionadas con habilidades cognoscitivas que miden las pruebas de inteligencia. Los bebés comienzan a pensar y razonar acerca del mundo físico antes de lo que creía Piaget. En el método de violación de las expectativas, primero se habitúa a los bebés a ver un evento que sucede como lo hace normalmente. Luego se cambia el evento de forma que entre en conflicto con las experiencias normales. La tendencia del bebé a observar por más tiempo el evento cambiado (deshabituación) se interpreta como evidencia de que el bebé lo reconoce como sorprendente. Usando el método de violación de las expectativas, se afirma haber encontrado evidencia de permanencia del objeto en bebés de hasta tres meses y medio. También se plantea que los conceptos numéricos sean innatos. que cuando los padres enseñan los números a sus bebés pueden estar enseñándolos sólo los nombres de conceptos que los bebés ya conocen.
El principio de que un evento causa a otro, causalidad, es importante porque permite a la gente predecir y controlar su mundo. Entre los cuatro y seis meses, a medida que los bebés se hacen capaces de sujetar objetos, empiezan a reconocer que pueden actuar sobre su ambiente. A una edad temprana los bebés parecen tener conciencia de la continuidad de relaciones entre el tiempo y el espacio, lo que puede ser el primer paso hacia la comprensión de la causalidad.
- El enfoque de la neurociencia cognoscitiva examina el "hardware" del sistema nervioso central. Los estudios en los adultos normales y con daño cerebral señalan dos sistemas separados de memoria de largo plazo, las cuales adquieren y almacenan diferentes tipos de información. La memoria explícita es un recuerdo consciente o intencional, usualmente de hechos, nombres, eventos, etc. La memoria implícita se refiere al recuerdo que ocurre sin esfuerzo o incluso sin conciencia; por ejemplo los hábitos o habilidades como tirar una pelota. Este tipo de memoria puede desarrollarse antes y madurar mas rápido. Existen dos tipos de memoria implícita: Una forma temprana de memoria procedimental que es para la memoria de secuencias y otra que parece estar centrada en el condicionamiento. Este sistema de memoria preexplícita permite a los bebés recordar vistas o sonidos específicos por unos cuantos segundos, tiempo suficiente para mostrar preferencias simples por la novedad. Durante la segunda mitad del primer año, la corteza prefrontal y los circuitos asociados desarrollan la capacidad para la memoria de trabajo, almacenamiento a corto plazo de la información que el cerebro está procesando activamente o en la que está trabajando.
- El enfoque social-contextual examina aspectos ambientales del proceso del aprendizaje, en particular el papel de los padres y otros cuidadores. La participación guiada se refiere a interacciones mutuas con adultos que ayudan a estructurar las actividades de los niños y a cerrar la brecha entre la comprensión del niño y la del adulto. Esto ocurre a menudo en el juego compartido y en las actividades ordinarias cotidianas en las cuales los niños aprenden de manera informal las habilidades, conocimiento y valores importantes en su cultura.


